Voluntariado

Jairo se quedó hasta las cuatro: la pichanga no era “para wawas”

4 de julio de 2026 Challacollo, Oruro

Jairo se quedó hasta las cuatro: la pichanga no era “para wawas”

El 4 de julio el sol de Challacollo ya bajaba cuando Jhonatan sacó el balón. El patio era tierra y polvo. Jairo, 13 años, tiene una teoría que el equipo escucha seguido: “esto es para wawas”. Ese sábado no se escondió detrás del arco.

Jhonatan le pasó el balón. Nadie le gritó cuando falló. El niño de la chamarra azul y roja saltó al segundo pase. Había cuatro más, de 8 a 11, y el polvo en los zapatos. La pichanga no tiene silbato. Tiene un adulto que no convierte el juego en terapia.

A las cuatro Jairo todavía estaba. Se quedó a merendar. Magaly anotó dos palabras en el cuaderno del equipo: “no se escondió”. No es un testimonio redondo. Jairo todavía falta algunos sábados. Todavía se esconde. Pero el 4 de julio el arco le quedó chico.

Un voluntario nuevo preguntó si podían filmar “el gol”. No. El patio se vive. Las caras de los que no están en una carpeta de padrino no salen a redes.

Si te gusta el balón más que el cuaderno, hay un lugar. El refuerzo de adolescentes es a las 9:30; la pichanga, cuando el sol lo permite. El formulario no pide experiencia. Pide un sábado.

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