“Ahora le gusta ir a la escuela”: el fruto del desarrollo integral infantil

“Ahora le gusta ir a la escuela”. Esa fue la frase de una madre de Oruro al hablar del cambio que vio en su hija después de un año en el programa de desarrollo integral infantil de Fundación Beréa. La niña, que al inicio faltaba y se escondía en clase, hoy llega temprano, pide ayuda con las tareas y participa de los talleres de arte.
El equipo no habla de milagros instantáneos. Habla de constancia: tutorías, un espacio seguro, una merienda, alguien que pregunta cómo está y una comunidad que ora. El desarrollo integral —físico, emocional, espiritual y social— se nota en detalles: la mirada, la asistencia, el cuaderno menos vacío.
Historias como esta se repiten, con matices, en decenas de hogares que la fundación acompaña. Por eso Beréa insiste en el apadrinamiento y en el voluntariado estable: un niño no se transforma en una campaña, sino en un camino.
Si esta historia te mueve, te invitamos a apadrinar, a donar o a conocer los programas. Sembramos fe, transformamos vidas —una niña, un cuaderno y una sonrisa a la vez.
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