Apadrinamiento

Oramos en voz alta los 128 nombres del lazo

21 de marzo de 2026

Oramos en voz alta los 128 nombres del lazo

El 21 de marzo no hubo taller de mates. Había una lista impresa, doblada en cuatro, sobre la mesa del comedor: 128 nombres, barrio y edad. Camila Quispe, del refuerzo, leyó los de Zona Sud. Magaly Mamani, las visitas de Iroco. Rosa Condori —madrina de Emanuel desde 2024— pidió leer Challacollo. Dijo que si no pronunciaba el nombre de su ahijado en voz alta, el débito se le volvía abstracto.

Oramos uno por uno. No un “por todos los niños del mundo”. Por Liseth, 8 años, que faltó tres sábados porque cuidaba a su hermanito. Por Kevin, que quiere ser profesor. Por Nayeli, que todavía espera padrino y igual vino a merendar. Cuando tocaba un nombre en espera, el equipo hacía una pausa: hay 47 carpetas abiertas y nadie las publica en redes. La privacidad también es cuidado.

Tres madrinas de Oruro se quedaron a un café. Una preguntó si podía apadrinar un segundo niño “si el mes se da”. Le dijimos que sí, y que el coordinador agrupa los informes para que no se le mezclen las historias.

Cerramos a las 11:20. El patio ya tenía el ruido de siempre. Pero la lista quedó en la oficina, junto a las transferencias del mes: cada nombre tiene un recibo y una oración. Si quieres que el próximo sábado tu nombre esté al lado de uno de esos 47, el formulario está en Apadrina.

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