Cartas de invierno en Iroco: “tía, ya no me tiembla la mano”

Iroco, 13 de junio. El termómetro del celular de Magaly marcaba 4 grados a las 8:40. Encendimos la estufa de la salita prestada —una vecina nos deja el ambiente los sábados de carta— y pusimos los lápices a tomar un poco de calor sobre la mesa, si no se siente la mina dura.
Kevin escribió primero. Letra grande, tres renglones: “Tío, ya no me tiembla la mano. En mates saqué 68. Antes era 40. Gracias por la chamarra, en la noche igual hace frío pero ya no tanto”. La chamarra era del plan Camino de marzo. El equipo no corrige la ortografía de las cartas: el padrino tiene derecho a la letra torcida.
Otros dictaron. Hay niños de 7 años que todavía no sostienen un párrafo. Camila escribía y les leía en voz alta: “¿así está bien?”. Uno pidió que pusiéramos “dile que recé por él el domingo”. Otro, que no mencionáramos que el papá se fue a Chile: “mejor dile que estoy bien”. Respetamos eso. Las cartas pasan por el equipo antes de escanearse. No hay dirección. No hay WhatsApp directo.
El lunes 16, a las 19:12, salieron doce PDFs a padrinos en Oruro, Cochabamba, Santa Cruz y una madrina en Valencia. Rosa Condori contestó a los diez minutos: “Imprimo esto y lo pongo en la heladera”.
Si eres padrino y no te llegó la carta de invierno, avísanos. A veces el correo cae en spam. El lazo no se pierde en una bandeja.
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