Historias

Rosa Condori: “Dejé de pensarlo como un débito el día que Emanuel me nombró”

2 de agosto de 2026 Oruro · madrina desde 2024

Rosa Condori: “Dejé de pensarlo como un débito el día que Emanuel me nombró”

“No es mucho: son Bs. 180. Pero cuando llega la carta con su letra torcida, el débito tiene cara.”

Rosa Condori

Rosa Condori atiende un pequeño comercio cerca del mercado. Cierra tarde. Los sábados de Beréa le coinciden con la mercadería. Aun así, desde 2024 transfiere Bs. 180 el día 5, plan Mesa, y espera el correo de Camila como quien espera una carta de verdad.

“Al principio lo anotaba junto a la luz y el agua”, dice. “Hasta que llegó la primera carta de Emanuel. Letra grande. Tres renglones. Ahí el débito tuvo cara”. En julio se conectó once minutos por WhatsApp desde un living en La Paz —estaba de visita a una hermana— y escuchó el cuento entero. No cortó. El teléfono, en Challacollo, estaba apoyado contra una piedra.

Rosa no pide fotos todos los meses. Pide honestidad. Si Emanuel falta, quiere saber si fue papa con el tío o fiebre. El informe de agosto decía: asistió 10 de 12 sábados; pasó de sílabas a un cuento de doce páginas. Eso le basta.

Cuando el equipo oró los 128 nombres en marzo, Rosa pidió leer Challacollo. Dijo que si no pronunciaba el nombre en voz alta, el aporte se le volvía abstracto otra vez. El lazo, en Beréa, se sostiene así: transferencia, carta, y alguien que se atreve a decir el nombre.

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En Fundación Beréa el apadrinamiento es un niño concreto de Oruro: cuaderno, merienda y un lazo que se atreve a decir el barrio.

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