Historias

La mamá de Kevin: “Yo no sabía cómo explicarle las sumas. Ahora él me explica a mí”

18 de mayo de 2026 Iroco, Oruro

La mamá de Kevin: “Yo no sabía cómo explicarle las sumas. Ahora él me explica a mí”

“No vengan a salvarnos. Vengan a sentarse. Eso hizo Magaly. Por eso abrí la puerta la segunda vez.”

Doña Remedios

Doña Remedios no quería visitas. La primera vez dejó a Magaly en el umbral. “Pensé que venían a mirar cómo estamos”, dice ahora, en la puerta, con el cardigan gris que usa para la feria. La segunda vez los dejó pasar porque Magaly no trajo un discurso. Se sentó. Preguntó por el gas. El viento de Iroco hace el resto.

Kevin es su hijo. Las sumas le costaban a los dos: a él en el cuaderno, a ella en la vergüenza de no saber explicarlas. “Ahora él me explica a mí”, cuenta, y se ríe como disculpándose. El sábado es el único día que el niño no pelea para estudiar. Eso, para ella, vale más que un informe.

No pide que la salven. Pide que vuelvan. El lazo de Beréa, visto desde esa puerta, no es una campaña: es una silla ocupada y un cuaderno prestado cuando no alcanza. Si eres padrino de un niño de Iroco, esta es la casa que tu aporte toca, aunque nunca cruces el umbral. Las cartas pasan por el equipo. La dirección no se comparte.

¿Quieres que una historia como esta lleve tu nombre?

En Fundación Beréa el apadrinamiento es un niño concreto de Oruro: cuaderno, merienda y un lazo que se atreve a decir el barrio.

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